Un festejo medido. Así lo vive el campo al aumento en el valor de la tonelada de soja en el mercado de Chicago. "Este incremento es sólo un paliativo", define a LA GACETA Gerardo Sibaja, miembro de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Crea) de El Palomar. Según el productor, los costos para la actividad son crecientes, con una presión impositiva -en distintos estamentos oficiales- que está ahogando a la actividad.

"El productor entra a la campaña desfinanciado. En el imaginario colectivo se cree que el sojero se lleva mucha plata, y en la realidad se está lejos de ese escenario", indica Sibaja. Sostiene que en la coyuntura hay caída de venta de maquinarias, incertidumbre acerca de los agroquímicos que resulta difícil acceder por el cepo cambiario. "Hay un aumento en dólares del valor de los insumos que, en parte, terminan complicando los números para el productor", acota.

Competitividad

Las proyecciones del sector agropecuario se condicen con las previsiones de los economistas que vienen alertando respecto del deterioro de la competitividad para el sector agroexportador. Teniendo en cuenta un tipo de cambio oficial de $ 4,75 por dólar en diciembre de este año y una soja promedio de U$S 515 la tonelada durante este año, la competitividad precio efectiva del sector agropecuario exportador se ubicaría cuatro puntos porcentuales por debajo del nivel de salida de la Convertibilidad, sostiene un diagnóstico de la consultora Economía & Regiones (E&R).

El deterioro de la competitividad precio efectiva del sector agroexportador es resultado de que la inflación de costos de producción supera holgadamente la depreciación del tipo de cambio. Ese indicador de E&R toma en cuenta la evolución de los precios de los commodities, el tipo de cambio, los impuestos directos e indirectos, las retenciones a lasexportaciones y los costos de producción. En la actualidad se necesitaría que la tonelada de soja cotizara a U$S 650 de aquí a fin de año para que en diciembre se restituyera el nivel de competitividad precio efectivo que se tenía en agosto 2008 con una soja a U$S 530. "Al campo ya no le alcanza ni siquiera con buenos precios. Tampoco le sirve una devaluación, ya que sus efectos positivos serían de cortísimo plazo y se licuarían rápidamente", advierte el informe al que accedió LA GACETA. La inflación -a su entender- es la verdadera causa del deterioro de su competitividad precio efectivo.